Acerca de Nosotros

Somos un colectivo de mujeres comprometidas con la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la violencia sexual hacia niñas y adolescentes.  Trabajamos desde nuestra fe con una visión progresista, teológico-feminista, ecuménica, intercultural y de género, respetando las diversidades sexuales y su derecho a vivir una vida libre de violencias.

NUESTRAS ÁREAS DE PREOCUPACIÓN SON:

  • Violencia sexual contra niñas y adolescentes
  • Embarazo infantil y adolescente forzado
  • Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos
  • Derechos Humanos de las muje

QUÉ HACEMOS:                                            

  • Realizamos procesos sostenidos, educativos, informativos, de sensibilización e incidencia social y política para la prevención de la violencia sexual.
  • Trabajamos en alianza con comunidades de fe para el abordaje de las violencias, especialmente la violencia sexual contra niñas y adolescentes y para la prevención de embarazos infantiles forzados.
  • Participamos en actividades impulsadas por otras organizaciones de la sociedad civil y redes nacionales e internacionales, cuyos objetivos son similares a los nuestros.
  • Realizamos actividades lúdico-reflexivas con enfoque intercultural, que contribuyan al desarrollo integral y el empoderamiento de niñas y adolescentes para la prevención de la violencia sexual.
  • Promovemos la laicidad del Estado, los derechos humanos, derechos sexuales, derechos reproductivos, la equidad e igualdad entre hombres y mujeres y los derechos de las comunidades LGBT, en concordancia con nuestros principios y  la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia.

NUESTRA MISIÓN: 

Contribuir a una cultura sin violencia basada en la equidad y el respeto a la integridad física, emocional y sexual de niñas y adolescentes, a través de procesos sostenidos de capacitación, sensibilización, empoderamiento e incidencia social y política, en alianza estratégica con sectores sociales, instancias públicas, privadas, comunidades de fe y organizaciones que trabajan con poblaciones en situación de vulnerabilidad.

NUESTRA VISIÓN:

Ser una organización fortalecida,  líder en la lucha contra la violencia sexual hacia niñas y adolescentes, dotada de recursos técnicos, económicos y talento humano sensibilizado, comprometido, eficaz y eficiente, para el cumplimiento de nuestra misión, metas y objetivos.                        

NUESTROS PRINCIPIOS:

  • Libertad
  • Igualdad
  • Equidad
  • Sororidad
  • Transparencia
  • Respeto
  • Responsabilidad
  • Tolerancia
  • Lealtad
  • No discriminación

OBJETIVO GENERAL:

Contribuir a la desnaturalización de la violencia  sexual, física y emocional contra niñas y adolescentes, promoviendo el cambio de patrones culturales y paradigmas patriarcales, desde un enfoque teológico-feminista, ecuménico, con perspectiva de género y sin ningún tipo de discriminación.

¿QUÉ NOS MOVILIZA? 

Los datos sobre violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes son alarmantes. Informes de las Defensorías de la Niñez y Adolescencia de los municipios de La Paz, El Alto, Santa Cruz y Cochabamba señalan que se recibe entre tres y cinco denuncias diarias por violencia sexual infantil.

De acuerdo a los datos de las Defensorías Municipales de la Niñez y Adolescencia, el 91% de los casos corresponde al sexo femenino y el 9% al masculino; la prevalencia de edades de las víctimas está entre 12 y 14 años. Del total de las víctimas, solo el 10% recibe tratamiento psicológico. Un reporte del Ministerio de Gobierno señala que por este delito solamente existen 1.247 personas recluidas en varias cárceles del país.

Estos datos preocupan porque dejan en evidencia una contundente vulneración de los derechos humanos de niñas y adolescentes, que debe llevar al Estado y a la sociedad en su conjunto a impulsar acciones coordinadas que busquen prevenir hechos que atenten contra la integridad física, sexual y sicológica de quienes no pueden defenderse frente a sus agresores.

Este tipo de violencia se mantiene invisibilizada porque persiste una cultura patriarcal, machista, adultocéntrica y discriminatoria, basada en las relaciones de poder y dominación, donde se valida el maltrato hacia las niñas y adolescentes  para someter su voluntad ante la ausencia de  poder de decisión y sin la capacidad de reconocer sus derechos y libertades.

Las consecuencias de las agresiones sexuales en las niñas y adolescentes son traumáticas porque dejan profundas secuelas, la mayoría de las veces irreversibles, como las alteraciones psicológicas y biológicas, ante el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual, VIH y SIDA, embarazos infantiles forzados, abortos en condiciones de riesgo o quedar con discapacidades permanentes.

Es altamente preocupante saber que más del  80% de los abusos se producen en el entorno más próximo de las menores como ser al interior de la familia, en las escuelas, las iglesias y otros considerados seguros y amigables, por tanto, se establece que  los agresores, según los reportes, son casi siempre, de los entornos más cercano de las víctimas, quienes ejercen poder y tienen autoridad sobre ellas y que, además, gozan de la confianza del grupo familiar. Apenas un 10% es perpetrado por desconocidos.

A fin de contribuir a la disminución de indicadores de delitos de abuso sexual y violación contra niñas y adolescentes y sus consecuencias, las integrantes del Colectivo “Género y Teología para el Desarrollo” como defensoras de derechos humanos de las mujeres, reafirmamos nuestro compromiso y el firme deseo de trabajar en sujeción a la misión, visión y objetivos establecidos en nuestra carta de principios.

NUESTRA HISTORIA:

El Colectivo “Género y Teología para el Desarrollo” nació en la ciudad de La Paz, Bolivia, el año 1996,  a iniciativa de un grupo de mujeres integrantes de diferentes iglesias, cuyo rol al interior de las mismas se vio relegado por prácticas patriarcales, machistas y misóginas, vulnerando, de esa manera, derechos humanos básicos como la libertad de expresión, de acción y de decisión  que sistemáticamente fueron profundizando las brechas de género, desigualdad e inequidad.  Fuimos impulsadas e inspiradas por los resultados de las dos grandes conferencias globales, como la Conferencia sobre Población y Desarrollo realizada en El Cairo en 1994 (ICPD) y la V Conferencia Mundial sobre las Mujeres en Beijing un año después, cuyos programa de acción y plataforma de acción mundial respectivamente, establecieron un nuevo modelo de orden mundial en cuanto a los derechos de las mujeres y las niñas se refiere.

Nos definimos como “colectivo” entendiéndose a éste como una     agrupación social horizontal donde las integrantes compartimos un interés común y características similares, trabajando para lograr un objetivo y una misma meta.

Tomamos decisiones basadas en el debate abierto, franco, sincero y respetuoso buscando permanentemente el consenso; compartimos el concepto de conciencia colectiva sobre valores comunes y la búsqueda de la eliminación de la discriminación por sexo o género en todos los ámbitos de la sociedad.

Este proceso, que es de carácter ecuménico e intercultural, se inició con la realización de reuniones y conversatorios auto-gestionados y auto-convocados  donde la reflexión sobre la condición de las mujeres en la sociedad en general, dio lugar a la identificación de aquellos temas que en mayor grado estaban afectando la vida de las mujeres empezando por la pobreza, los diferentes tipos de violencia, las inequidades económicas, la doble y triple jornada laboral, la responsabilidad del cuidado, el acceso limitado a la educación y la salud, el patriarcado, el machismo y otros que posteriormente fueron surgiendo como las cuestiones medioambientales, el derecho  al agua,  a la titularidad de la tierra,  la participación política, la  toma de decisiones respecto a su capacidad reproductiva, la dimensión positiva de la sexualidad,  la libertad y la autonomía.

La teología feminista de liberación nos ayudó a reflexionar sobre nuestra religiosidad desde la cosmovisión andino-amazónica, sobre las vivencias de las mujeres de todas las edades y sus perspectivas, la  apertura de una nueva visión proporcionada por importantes herramientas desde la categoría de género que, entre otras, incorpora  a los hombres y los exhorta a un cambio en las relaciones con las mujeres donde la igualdad y la equidad se materializan para dar paso a un nuevo orden social, político, económico y eclesial, beneficioso para todos y todas por igual.